sábado, 16 de julio de 2016

Celia Cruz.


Celia Caridad Cruz Alfonso, falleció el 16 de julio de 2003 en Fort Lee, Nueva Jersey, Estados Unidos, fue una exitosa cantante cubana de son montuno, guaracha y salsa.

Celia Caridad Cruz Alfonso nació en La Habana el 21 de octubre de 1924, si bien algunas fuentes señalan su nacimiento cuatro años antes, y otras en 1925, datos todos ellos de difícil comprobación dada la persistente negativa de la estrella a confesar su edad.

Celia Cruz compartió su infancia con sus tres hermanos Dolores, Gladys y Barbarito y once primos, y sus quehaceres incluían arrullar con canciones de cuna a los más pequeños.

Su madre, que tenía una voz espléndida, supo reconocer en ella la herencia de ese don cuando, con once o doce años, la niña cantó para un turista que, encantado con la interpretación, le compró un par de zapatos, con otras canciones y nuevos forasteros calzó a todos los niños de la casa.

Después se dedicó a observar los bailes y a las orquestas a través de las ventanas de los cafés cantantes, y no veía la hora de saltar al interior, sin embargo, sólo su madre aprobaba esa afición, su padre quería que fuese maestra, intentó satisfacerle y estudiar magisterio, pero pudo más el corazón cuando estaba a punto de terminar la carrera  la abandonó para ingresar en el Conservatorio Nacional de Música.

Celia Cruz cantaba y bailaba en las corralas habaneras y participaba en programas radiofónicos para aficionados, como La Hora del Té o La Corte Suprema del Aire, en los que obtenía primeros premios tales como un pastel o una cadena de plata, hasta que por su interpretación del tango Nostalgias recibió en pago 15 dólares en Radio García Cerrá.

Más tarde cantó en las orquestas Gloria Matancera y Sonora Caracas, formó parte del espectáculo Las mulatas de fuego, que recorrió Venezuela y México.

En 1950 ya había intervenido en varias emisoras cuando pasó a integrar el elenco del cabaret Tropicana, donde la descubrió el director de la Sonora Matancera, el guitarrista Rogelio Martínez, y la contrató para reemplazar a Mirta Silva, la solista oficial de la orquesta.

A lo largo de los años cincuenta Celia Cruz y la Sonora Matancera brillaron en la Cuba de Pío Leyva, Tito Gómez y Barbarito Díez; del irrepetible Benny Moré, del dúo Los Compadres, Lorenzo Hierrezuelo y Compay Segundo, la Cuba de Chico O’Farril y su Sun sun babae, la de La conga de los Habana Cuban Boys, la de Miguel Matamoros, la de Miguelito Valdés.

Celia aportó su Cao Cao Maní Picao y se convirtió en un éxito, y otro posterior, Burundanga, la llevó a Nueva York en abril de 1957, para recoger su primer disco de oro.

Celia Cruz se había ganado ya varios de los apodos y títulos, fue la Reina Rumba, la Guarachera de Oriente y desde las primeras giras por México, Argentina, Venezuela, Colombia, la Guarachera de Cuba.

El 15 de julio de 1960 la banda en pleno consiguió el permiso para presentarse en México y una vez allí, en parte impulsada por el agravamiento de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, decidió no regresar.

Después de un año de aplausos en la capital azteca, Celia Cruz se mudaba a Estados Unidos y sellaba su primer compromiso para actuar en el Palladium de Hollywood.

Su furibunda militancia anticastrista nació a partir del 7 de abril de 1962, cuando supo de la muerte de su madre y no pudo entrar en la isla para asistir al entierro, llegó a confesar incluso que estaba dispuesta a inmolarse haciendo estallar una bomba si con ello hacía desaparecer al Comandante.

Tres meses después, el 14 de julio de 1962, Celia Cruz se casó con el primer trompetista de la orquesta, Pedro Knight, quien a partir de 1965 en que ambos dejaron la Sonora, se convirtió en su representante.

Posteriormente, participó en un legendario concierto grabado en vivo en el Yanquee Stadium con The Fania All-Stars, un conjunto integrado por líderes de grupos latinos que grababan para el sello Fania, ya era famosa en 1974, cuando grabó el disco Celia & Johnny con el flautista dominicano Johnny Pacheco, considerado el primer clásico del género.

Desde entonces, el éxito fue una constante en centenares de conciertos coreados por un público entregado al grito de su Bemba colorá, esa voz electrizante, su alegría contagiosa y el llamativo vestuario fueron pronto una bandera de identidad de los inmigrantes, ella, a su vez, terminó por asumir el rol de estandarte del anticastrismo.

Celia Cruz quiso dejar su impronta también en el cine, y participó como actriz ya lo había hecho varias veces como cantante en Los reyes del mambo (1992) y Cuando salí de Cuba (1995) ambas películas reflejaban historias de los primeros exiliados cubanos, en parte cercanas a la suya.

¡Azúcar! era su potente grito, la contraseña de apertura y cierre de sus conciertos y la clave para hacerse entender en todo el mundo.

Llegó a cantar incluso rock o tango, y a unir su poderosa voz a la de intérpretes tan dispares como el británico David Byrne, el rumbero gitano Azuquita, el grupo argentino Los Fabulosos Cadillacs, los españoles Jarabe de Palo y el rapero haitiano Wyclef Jean, además de improvisar duetos con sus amigas Lola Flores y Gloria Estefan,  con Dionne Warwick o Patti Labelle.

En noviembre, durante un concierto en el Hipódromo de las Américas de México, D. F. empezó a perder el control del habla, al regresar a Estados Unidos se sometió a la extirpación de un tumor cerebral, pero al final no hubo remedio, aun así, el 13 de marzo apareció por última vez en público cuando la comunidad latina le tributó un homenaje en el teatro Jackie Gleason de Miami, ella rogó que no fuera como una despedida, se sentía optimista y con fuerzas, por esos días, entre febrero y marzo, grabó un último disco que no llegó a ver editado, Te entrego el alma.

Miles de admiradores desfilaron ante sus restos después de que falleciese el 16 de julio de 2003, a los setenta y ocho años de edad, en Miami y Nueva York, donde recibió sepultura.

SAOCO.





QUIMBARA.





PA' LA PALOMA.





TU VOZ.





RITMO EN EL CORAZÓN.





YERBERO MODERNO.





GUANTANAMERA.





POR SI ACASO NO REGRESO.





LA DICHA MÍA.





LA VIDA ES UN CARNAVAL.


No hay comentarios.: